Deficiencia de nutrientes: cómo detectarla

De los numerosos elementos químicos existentes en la naturaleza, las plantas tan sólo necesitan 17. De ellos, tres los obtienen en última instancia del aire y el agua, y son los principales formadores de la materia orgánica de las plantas gracias a la magia de la fotosíntesis. Estos elementos son el carbono, el hidrógeno y el oxígeno.

¿Qué pasa con los 14 elementos restantes?

Se denominan minerales por proceder todos de la roca madre del suelo (excepto el nitrógeno). Dichos elementos minerales se subdividen a su vez en macronutrientes (nitrógeno, potasio, calcio, fósforo, magnesio, azufre) y micronutrientes (cloro, hierro, boro, manganeso, zinc, cobre, molibdeno, níquel) en función de las concentraciones de ellos que se encuentren en las plantas.

Todos estos elementos son esenciales para la vida de la planta (incluso los que se encuentran en menor concentración) ya que sin ellos no puede completar su ciclo de vida, incluyendo la floración y la formación de la semilla.

nutrientes en el sustrato

Cuando se produce una carencia de estos elementos, suelen observarse síntomas visibles en la planta. Entre ellos están la clorosis (las hojas amarillean), la necrosis (las hojas toman un color pardo-negruzco) y los cambios morfológicos o deformaciones. No obstante, estos síntomas se manifiestan cuando la carencia del elemento es considerable y el crecimiento ya ha sido afectado, por lo que en ciertas ocasiones puede ser bueno aplicar un tratamiento preventivo o seguir un calendario de fertilizaciones.

Es importante también tener en cuenta que a veces las deficiencias de nutrientes no sé producen porque no estén en el suelo, sino porque la planta no es capaz de absorberlos debido a cambios en el pH, por ejemplo. También hay que andarse con ojo porque algunos de estos síntomas visuales también pueden serlo de enfermedades o plagas, pero éstas normalmente traen más síntomas asociados (presencia de bichitos, defoliación excesiva, manchas de formas especiales…). Además, un exceso de estos elementos puede resultar tóxico, así que ¡cuidadín con el fertilizante!

¿Cómo saber si una planta necesita fertilización?

Es difícil de saber, sobre todo cuando no se tiene una planta sana para comparar, pero nada escapa a un ojo bien entrenado. Estos son los elementos que suelen encontrarse deficitarios más a menudo y los síntomas visuales que producen en la planta.

Nitrógeno

El nitrógeno es un macronutriente, esencial para el crecimiento de la planta ya que es un componente fundamental de los aminoácidos, encargados de formar diversas proteínas estructurales de la planta. Las plantas que carecen de él muestran un crecimiento sensiblemente más lento que el de las demás. A igualdad de las otras condiciones y edad, las plantas con déficit de nitrógeno suelen ser la mitad de grandes que las plantas sanas. Las hojas suelen volverse ligeramente pálidas o amarillentas (clorosis). A veces aparecen zonas rosáceas.

col deficiencia de nitrógeno
Planta joven de col con deficiencia de nitrógeno.

Hierro

El hierro es un micronutriente, pero es un elemento fundamental en la síntesis de clorofila, el pigmento que hace que las plantas sean verdes y puedan hacer las fotosíntesis. Por tanto, la falta de nitrógeno produce una acusada clorosis (más intensa que en el caso del nitrógeno). Además, este elemento es relativamente inmóvil dentro de la planta, por lo que son las hojas más nuevas las que suelen estar más amarillentas o incluso blancuzcas. El hierro no suele faltar en el suelo, pero a veces se encuentra en una estructura química imposible de absorber por las raíces de la planta.

Manganeso

Este nutriente participa en muchas reacciones dentro de la planta, entre ellas la fotosíntesis, la respiración y la asimilación del nitrógeno. Aunque la falta de manganeso es poco habitual en el suelo, a veces las plantas acidófilas tienen problemas para absorberlo si el sustrato no es el ideal para ellas. Cuando falta manganeso, aparecen manchas amarillas o incluso agujeros entre los nervios de la hoja. En general, se parece a los efectos de la falta de hierro, pero de forma menos acusada. También puede producir que los bordes de la hoja se vuelvan marrones.

Fósforo

Este mineral participa en multitud de reacciones bioquímicas. Por ello, la deficiencia de fósforo afecta a toda la planta ocasionando un crecimiento lento y un amarilleamiento general del follaje. Las hojas más antiguas pueden volverse más oscuras de lo normal. En casos extremos, la planta empieza a perder hojas.

Magnesio

El magnesio es fundamental para la distribución de los productos de la fotosíntesis, para la síntesis de proteínas y clorofila y para la regulación de ciertas reacciones bioquímicas. La deficiencia de este mineral hace que las hojas (especialmente las más antiguas) empiecen a amarillear desde el borde hacia adentro mientras los nervios siguen verdes. Esto ocurre porque la planta moviliza el magnesio que tiene hacia otras partes de la planta donde es más necesario. La deficiencia prolongada de este nutriente puede producir necrosis, con hojas estaban arrugadas y de color parduzco, rojizo o violáceo.

tomate deficiencia de magnesio
Hoja de tomatera con deficiencia de magnesio.

Potasio

El potasio juega un papel fundamental en el control de la absorción de agua por las raíces y en la fotosíntesis. La falta de potasio produce clorosis generalmente en los bordes y las puntas de las hojas jóvenes y de mediana edad. A veces pueden observarse tonos violáceos también, y en casos extremos, los bordes de las hojas empiezan a ponerse marrones. El potasio también es fundamental para la producción de flores y frutos abundantes.

tomate deficiencia de potasio
Hoja de tomatera con deficiencia de potasio.

Calcio

El calcio tiene la función de mantener unidas las paredes celulares de la planta. En cierto modo, mantiene la forma de la planta. Cuando escasea el calcio, las hojas jóvenes brotan raquíticas y deformadas. El resto del follaje se mantiene normal, ya que el calcio es un elemento inmóvil dentro de la planta. En casos muy avanzados, la base del fruto comienza a pudrirse (pudrición apical).

Ahora ya sabes cómo detectar una deficiencia nutricional. Una vez identificado el mineral que falta, ya sólo queda buscar qué tipo de fertilizante o tratamiento del suelo es el más adecuado para tratar el problema (tengo pendiente un post futuro sobre ello, claro). ¡Fácil! ; )

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